Terapia cautelar: centros para Hombres que Ejercen Violencia de Pareja

Después de 7 años de la puesta en marcha de la iniciativa piloto del Hevpa, este se presenta como una opción a las medidas cautelares en causas de violencia intrafamiliar a mujeres en Chile. El 2017 llegaron a ser 67% de las primeras atenciones por indicación de un tribunal. El carácter voluntario hace que este programa tenga una alta tasa de abandono, además de contar con problemas de cobertura, atención y no cuentan con estudios nacionales que den cuenta de su eficacia durante los años que ha estado operativo.

 

Los Centros para Hombres que Ejercen Violencia de Pareja (Hevpa) desde el 2011 forman parte de la red de protección del programa de atención y reparación en violencia del Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (Sernameg), mediante entes ejecutores como municipalidades, gobernaciones y fundaciones.

Según cifras del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, entre 2014 – 2017, se atendió a 123.241 mujeres en los 103 Centros de la Mujer del País, las 43 Casas de Acogida, los tres Centros de Violencia Sexual y la Casa de Trata de Personas; mientras que en los Centros de Hombres asistieron, en el mismo periodo, a 4.913 hombres. Hoy son 15 los Centros de Hombres que se ocupan exclusivamente de la ejecución del Hevpa.

La atención de los centros masculinos está destinada a hombres mayores de 18 años que ejercen violencia física o psicológica contra su ex o actual pareja. Los participantes pueden llegar de forma espontánea, derivados por otro programa social o por indicación de tribunales de familia o por el centro de medidas cautelares de Santiago.

El objetivo del programa es contribuir a la disminución y prevención de la violencia contra las mujeres en el ámbito local, a través de una intervención psicosocial especializada para quienes ejercen violencia contra la mujer en el contexto de las relaciones de pareja.

El modelo según el Sernameg es intervenir el problema desde su origen por medio de una reeducación grupal, donde la intervención está enfocada en que los hombres asuman su responsabilidad en las conductas violentas que ejercen, renuncien a ella y comiencen un proceso de cambio de los roles y actitudes en sus relaciones íntimas y familiares.

Los hombres son atendidos por duplas, idealmente psicóloga y trabajador social, para poder recrear situaciones violentas.  Enfrentan un tipo de intervención de carácter psicoeducativo, por lo que tiene tanto elementos socioeducativos como psicoterapia. 

En el informe sectorial del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género del 2017, se indica que los Centros de Hombres atendieron a 1.493 y durante el primer trimestre del 2018 ya se habían atendido a 783 varones. Sin embargo, en la página del mismo organismo señalan que el número de atenciones anuales son alrededor 1050, cifra confirmada por el Coordinador Nacional de Programa, Rubén Arenas. “Las coberturas se acuerdan en cada región y dependiendo de la capacidad del equipo del centro”, agrega Arenas.

La región Metropolitana cuenta con 150 cupos al año en el Centro de Hombres de Estación Central. Este es el centro emblemático del programa, ya que fue el primer espacio de atención que se abrió con el piloto del Hevpa en el 2011 y es la sede que cuenta con mayor número de cupos a nivel nacional, respondiendo a la alta demanda de atención que existe a nivel regional, lo que va en concordancia al número de denuncias por violencia intrafamiliar (VIF) que existe en el país. 

Santiago es la zona que cuenta con el mayor número VIF a mujeres, según datos de la Subsecretaria de Prevención del Delito, a nivel nacional la cifra de denuncias de violencia contra la mujer (VCM) durante el año pasado llegó a 90.087 y este año hasta el tercer trimestre se cuentan 62.975. 

 

 

El año pasado la derivación al programa desde el sistema judicial fue de un 66,72% y el requerimiento espontáneo alcanzó un 28,72%. Esto varía dependiendo de la región. En Antofagasta el 81% llegan por Tribunales de Familia, cifra que se repite en el Centro de Hombres de San Antonio, encargado de la región de Valparaíso, donde el 81,30% de los ingresos son por vía judicial, el 14,1% es por demanda espontánea y un 4,67% son derivados desde otras instituciones. En la ciudad de Rancagua el 60% es derivado del tribunal y un 40 es ingreso voluntario.

“Cada vez que veiamos en las noticias que ocurria un nuevo femicidio, rogabamos porque no fuera nadie del Centro de la Mujer o del Hombre del que formabamos parte, con esa presión y ese temor es con el que trabajabamos todo el tiempo”.                                               Veronica Concha Gonzalez 

Ex coordinador de Hevpa de Estación Central

 

La Coordinadora del Centro de Hombres de Antofagasta, Cherryl Molina, señala que “La cantidad de cupos y las cifras no varían mucho durante los años”.  

Por primera vez en el Centro de la región del Maule, a cargo de la Gobernación de Talca, no se completaron con todos los cupos destinados para este año. Según su coordinadora, María Cristina Chamorro, ellos cuentan con disponibilidad para recibir 100 hombres, no obstante, este año llegaron 80. María Cristina Chamorro explica “en el Centro tenemos dos nudos críticos ya que este año no pudimos contar con los recursos para que una de las duplas trabajara en otras ciudades de la región, como lo habíamos hecho años anteriores en Curicó y Linares”. En Talca se quedaron sin atención, además de la rotación de personal que tuvimos este año. “Este año hicimos una campaña de difusión de nuestro Centro a nivel regional y en a otros programas sociales, por lo que los hombres que llegaron en gran proporción se dieron por iniciativa propia o derivados de otros programas sociales” agrega Chamorro.  

LA ATENCIÓN Y LOS CUPOS

 El Hevpa de Estación Central es el único para toda la región Metropolitana (RM), este fue el primer Centro de Hombres inaugurado en el país por lo que tiene un carácter emblemático. Además, concentra el mayor número de atenciones ya que el número de denuncias por VIF en la RM superan la cantidad que se registran en el resto de las regiones del país donde la tasa por cada 100 mil habitantes llegó a 355,9 y a nivel nacional fue de 389,5. El 2017 solo en la RM se registraron 25.983 acusaciones y hasta septiembre de 2018 se registran 18.836 casos— datos obtenidos a través de la Subsecretaria de Prevención del Delito.

El Hevpa de la RM cuenta con 150 cupos anuales, este año se completaron en parte con quienes se encontraban en la lista de espera del año 2016. El Centro registra un listado de 200 solicitudes de hombres esperando atención para el 2019.  

La primera coordinadora del programa fue la psicóloga, Verónica Concha González, quien se debía encargar tanto del funcionamiento del Centro de la Mujer como del Hevpa que funcionaba hasta ese momento de manera dependiente. Ahora los Centros trabajan de manera coordinada, pero en la mayoría de las regiones no depende uno del otro, exceptuando algunos casos como en la región de Atacama donde el Centro de la Mujer de la Municipalidad de Copiapó también se encarga del Centro de Hombres.

Verónica Concha González comenta que la situación de los cupos es algo que siempre se ha repetido durante los años. Señala “la carga laboral a los que los funcionaros es muy grande, en esa época contábamos con problemas de recursos, por ejemplo, no teníamos dinero para pagar que hicieran la limpieza del Centro por lo que los funcionarios, psicólogos y los trabajadores sociales debíamos hacer el aseo del lugar”.

Concha continua “En el programa siempre han faltado recursos”.  Actualmente el Hevpa de Estación Central tiene un convenio de traspaso de fondos válidos por este año y para el 2019 con el Sernameg de $81.000.000 anuales. Por lo que este año el Centro contó con $6.000.000 para su funcionamiento mensualmente. 

La sobre exigencia que presenta el Hevpa de la RM, es un factor que el diseñador del modelo de atención y coordinador nacional de los Centros de Hombres entre el 2010-2014, Atilio Macchiavello, destaca “en el 2014 ya sabíamos que necesitábamos abrir en la zona norte otro Centro. La región Metropolitana no puede con menos de 4 Centros”.

El actual Coordinador Nacional, Rubén Arenas, no desconoce el problema. “Qué servicio público no cuenta con falta de financiamiento”. “Los cupos se establecen dependiendo de la capacidad del equipo”. 

 

“ En el 2014 ya sabíamos en el programa que necesitábamos abrir en la zona norte otro centro. La región Metropolitana no çpuede trabajar con menos de cuatro Hevpa”                                                                         Atilio Macchiavello 

Ex coordinador nacional Hevpa

El Programa de Atención, Protección y Reparación Integral de Violencia contra las Mujeres: se consultan recursos este año por M$12.211.970. Con los recursos propuestos para este programa, se aborda íntegramente a la violencia contra las mujeres, mediante la atención —contención y herramientas para fortalecer autoestima de mujeres víctimas, la protección a través de la residencia temporal, estrategias de protección, representación jurídica y la reparación por el restablecimiento de condición física, psicológica y social.  El Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género estima que alcanza una cobertura aproximada de 30.000 mujeres anuales. Los recursos se concentran en la operación de: 105 Centros Mujer, 15 Centros de Reeducación de Hombres (Hevpa), 1 Casa para Mujeres Vulneradas por el Delito de Trata, 3 Centros de Atención a las Mujeres Víctimas de Agresiones Sexuales y 48 Casas de Acogida.

 

EL CAMBIO ES VOLUNTARIO

Uno de los aspectos para ser aceptado dentro de la reeducación de grupo es asumir que se incurre en conductas violentas. Arenas dice que, “los hombres deben reconocer que han sido violentos ese es el principal requisito para ingresar al programa, por lo que las primeras sesiones son las más críticas”. 

El curso se configura desde los primeros cuatro encuentros personales que el hombre sostiene: con él se reúne el psicólogo o trabajador social, una vez a la semana por 45 minutos cada uno, el especialista hace un diagnóstico del sujeto para ver si está apto o no para ingresar al grupo de reeducación. “En esta instancia se les recalca a los hombres que el programa es voluntario antes de que pasen a firmar el contrato de compromiso” señala Rubén Arenas.

Existen casos en que los hombres no pueden ser atendidos, no solo, si el hombre no reconoce su calidad de agresor. “Cuando vemos algún tipo de adicción los derivamos al Cosam”. Personas con rasgos psicopáticos, condenados por abuso sexual a menores, por violación no pueden ingresar al programa.  Atilio Macchiavello señala, “no debería ser un factor de rechazo algún tipo de adicción. El modelo no discrimina en los casos de abuso de sustancias ya que en ocasiones estos deben ser tratados en conjunto dado que la mujer puede a pasar a correr un mayor riesgo si es que no se trabaja de manera conjunta”.

Los cupos se cuentan como utilizados desde el momento en que el hombre ingresa a las sesiones de diagnóstico, es decir, los que se retiran o son derivados, se siguen contando como atención anual independiente de si se termino el proceso. Rubén Arenas explica que en los casos de las derivaciones o con los hombres que simplemente dejan de ir al programa, “continuamos con un seguimiento cada 3, 6 y 9 meses, en donde vemos que paso con ese hombre”.  De igual manera esto puede depender de cada centro, en el de Santiago en algunas ocasiones también se aconseja la terapia paralela, quedando sujeto a criterio del profesional relata el psicólogo del Hevpa de Santiago.

Quienes califican para entrar al centro y a la reeducación grupal deben firmar un contrato en el que se comprometen a no faltar a las sesiones y a dejar de ejercer violencia, de igual manera, esto no es vinculante y es de carácter simbólico. Ellos se integran a sesiones grupales de 2 horas una vez a la semana que se pueden extender de 12 a 18 en total.

Caracteristicas de la la reeducación grupal Hevpa

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En cuanto a los hombres que terminan el proceso, Arenas dice “no nos centremos en los números”, se calcula que cerca del 10% de los hombres que firman el compromiso de atención completan el proceso de cierre que puede durar entre 9 a 12 meses, dependiendo de los avances en las evaluaciones que el equipo haga de él, las cuales se contrastan con el relato de la pareja en el Centro de Mujeres ya que ambos espacios trabajan en conjunto. Según Macchiavello las terapias dentro de los estándares internacionales aconsejan una duración a lo menos de un año y medio, para que esta sea efectiva.

Durante el 2017 se presentaron 28 reingresos de personas que abandonaron programa de reeducación. Para Rubén Arenas “esto representa algo muy positivo porque quiere decir que algo de que les presentamos les hizo sentido”. A su vez Arenas confirman que existen reingresos por reincidencia y que estos se suelen tratar por el seguimiento que se les hace a los agresores.

En los casos por indicación judicial, que son en su gran mayoría los que recibe el Hevpa, esto puede ser una indicación del tribunal como sugerencia en los casos en que las mujeres no ratifican la denuncia o en otros casos, el ingreso pasa a ser una medida cautelar para la suspensión de la condena en los casos de VIF que pasan por Tribunales de Familia o los Centros de Medidas Cautelares de Santiago.

Según explican en el Centro de Medidas Cautelares de Santiago el Hevpa es considerado como una medida factible, a pesar de tener un carácter voluntario, ya que se espera que el hombre acceda a realizarlo por la posibilidad de la suspensión condicional de la condena, “esto se ve limitado por la sobrecarga que todo el sistema tiene, trabajamos con lo que hay”.

El problema de la lista de espera explica Atilio Macchiavello es que la intervención tiene que ser inmediata para que sea efectiva.

Verónica Concha González, quien se desempeña como Consejera Técnica del Tribunal de Familia, no solo cuestiona el problema de la espera, “la victima nuevamente ve que no pasa nada con su denuncia, en los casos de VIF las mujeres buscan medidas cautelares inmediatas. El sistema está colapsado, estamos a diciembre y dimos hora para un informe pericial para junio del próximo año”.

Los Hevpa trabajan con un equipo mínimo; un coordinador, psicóloga, trabajador social y un secretario. Cada Centro de Hombres debe enviar informes sobre los sujetos que son enviados por indicación del tribunal, dependiendo de lo que cada juez determine para cada caso. Uno de los problemas es cuando son medidas de suspensión de la sentencia ya que el hombre puede pedir el sobreseimiento si se encuentra en lista de espera por más de un año. Desde el Tribunal advierten que el carácter voluntario “dificulta el accionar” de la medida condicional.

Modelo importado

El trabajo entorno a la masculinidad y en distintos organismos sociales del psicólogo, Atilio Macchiavello, y centros de salud, hicieron que en el año 2009 el Sernam le encargara diseñar un sistema de intervención masculina en casos de violencia contra mujeres (VCM) en el país. “Yo no inventé el programa, replica el modelo Daip (Domestic Abuse Intervention Project)”. Macchiavello, conoció a dos chilenos radicados en Canadá, Clara Castillo y Luis Aravena Azocar quienes trabajaban adaptando el modelo DAIP para la comunidad latina en Norteamérica. A través de ellos, Macchiavello conoció la reeducación masculina en grupos.

El Proyecto de Intervención de Abuso Doméstico (Daip) se basa en el currículum Duluth, que nace en marzo de 1981, en la ciudad del mismo nombre en Minnesota, Estados Unidos. Esta se convirtió en la primera ciudad en que implemento un proyecto de respuesta comunitaria integrada como una forma de proteger a las mujeres maltratadas de los continuos actos de abuso.  El Daip coordinó un conjunto de respuestas policiales, judiciales, sociales y de servicios de salud a la violencia doméstica. Los resultados en ese caso fueron inmediatos y visibles. Los arrestos de agresores aumentaron dramáticamente, las tasas de condena se dispararon y el número de mujeres que buscaban órdenes de protección se triplicó.

El currículum de Duluth está, en gran parte, basado en el trabajo de Paulo Freire, el ya fallecido escritor y educador brasileño. Freire desarrolló una teoría y una práctica para la educación de gente analfabeta en Brasil y en Chile. Su trabajo está basado en la idea de que cada persona, sin importar qué tan oprimido se encuentre, puede aprender a examinar el mundo de una manera crítica.

En la terapia se les pide a los hombres que examinen su comportamiento violento en el contexto de sus propias creencias acerca de los hombres, las mujeres, las relaciones y la familia.

Rubén Arenas explica que el Hevpa se sustenta en las terapias grupales en donde se pide que vean la cultura en la que han sido socializados y comprendan el uso de la violencia como un comportamiento intencional, y no como resultado del mal control de la ira, el abuso de drogas o alcohol, la baja autoestima u otro factor.

 En el modelo aplicado en Chile se ha intentado tomar en consideraciones las realidades locales. En el Centro de Hombres de Araucanía la trabajadora social, Andrea Chávez, explica “con los hombres mapuches, vemos si ellos están dispuestos a trabajar en terapias grupales, en el caso de que no quieran hacemos un trabajo diferenciado”.

 La adaptación al idioma español del currículum de Duluth también requiere considerar el contexto social e institucional ya que este como explica Luis Aravena se sustenta en la intervención comunitaria está basada en la idea de que la violencia en contra de las mujeres es un problema de la comunidad. La intervención comunitaria es un componente central del programa que significa varias organizaciones coordinan su trabajo y adoptan, por escrito, lineamientos, programas y procedimientos que rigen las respuestas de todos aquellos individuos e instituciones que trabajan con casos de violencia doméstica: policía, cortes de justicia y agencias de servicios de salud.

 

 

LO CUALITATIVO IMPORTA

El coordinador nacional, Rubén Arenas, dice que Hevpa ya no puede ser considerado como programa piloto, pero para muchas organizaciones y para el diseñador del proyecto aún falta que exista una verdadera conexión que trabaje en conjunto para que la iniciativa sea realmente exitosa.

La abogada de la Corporación Humanas, María José Castillo, señala que en Chile aún no se cumple con una gran cantidad de pactos que suscribió internacionalmente en el trato de los derechos humanos de la mujer. “la falta de cooperación entre los distintos organismos del Estado demuestra la ineficacia del sistema, las políticas públicas se centran en apagar incendios y no se adelantan al problema. Chile necesita una intervención en todos los ministerios, policías, tribunales, no puede recaer toda la responsabilidad en programas del Sernameg y el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género. Hay una responsabilidad con el tema de la violencia de género”. Castillo conoce de cerca el sistema de los Centros de la Mujer ya que trabajó por algunos años en el de Estación Central, “yo creo que la idea es buena, pero está mal ejecutada, falta mucho para que un proyecto así realmente funcione”.  

 

La vocera de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, Priscila González, señala “Siempre hemos mirado con cierta desconfianza este programa, creemos que va a la emergencia y no al problema principal de la violencia que todas las mujeres sufren y que se sustenta en gran medida con la réplica del modelo cultural de estereotipos”.

En un estudio de la Universidad de Texas pone en duda la eficacia del sistema de intervención cuando no existe un sistema coordinado entre los distintos sectores sociales, pero de igual forma lo presenta como una opción válida para los países latinoamericanos, ya que estos tendrían una cultura más tradicional que sustentaría la violencia contra la mujer.  

El 2014 en la línea de mejoramientos se indicaba que era necesario contar con un estudio de resultados. En relación a la eficacia que se menciona que carece el programa, Rubén Arenas comenta, “no tenemos estudios que demuestren el nivel cualitativo, es una meta que tenemos en el Servicio para los próximos años”.

A la luz de los movimientos sociales, Priscila González señala que “la acción feminista de este año, como el accionar del Observatorio de Acoso Callejero demuestran que el tema de la violencia de género es algo que se encuentra presente en la sociedad. Por lo que es necesario que las políticas públicas respondan con reestructuraciones profundas que garanticen la seguridad de las mujeres”.

 

 

 

Guía legal de la violencia intrafamiliar con lenguaje de señas de la BCN