Los problemas del principal consorcio que alimenta a los estudiantes del país

A principio de año, el conglomerado Merkén obtuvo el 75% del presupuesto de una licitación estatal para suministrar el Programa de Alimentación Escolar en cinco regiones.  Tras ocho meses de servicio, el conjunto de empresas acumula una serie de denuncias por diversas irregularidades y, según Junaeb, se le han cursado multas por cinco mil millones de pesos. Desde los establecimientos critican a la institución estatal por no fiscalizar el buen funcionamiento del servicio de alimentación.

Por: Carolina Undurraga Biancani

El Liceo Teniente Dagoberto Godoy está ubicado en Lo Prado y tiene un índice de vulnerabilidad escolar de 85%.

No llega toda la comida. Ese es el problema que ha tenido Sandra Espina a lo largo de todo el año en el Liceo Teniente Dagoberto Godoy N°3 de Lo Prado. No es algo que pase todos los días, pero regularmente Sandra tiene que idear soluciones rápidas en caso de que no se abastezca al colegio con la comida suficiente para todos los niños. Cada día, en las cocinas del liceo, se preparan 566 raciones para los estudiantes beneficiados con el Programa de Alimentación Escolar (PAE) que entrega la Junta Nacional de Auxilio y Becas (Junaeb). Sandra es la encargada PAE del colegio, es decir, la persona que se preocupa de administrar y controlar que se entregue un buen servicio de alimentación a los alumnos. Cuenta que, desde principios de este año, su trabajo se hizo especialmente “duro”, no solo por el tema de la comida, sino que también por otros problemas como dificultades con el abastecimiento del gas o que no hubiesen suficientes manipuladoras en la cocina. “Esto significa un estrés constante, porque hay que estar ideando qué hacer si es que no llega la comida o si fallan otras cosas. Son factores que escapan de nuestras manos, nosotros dependemos de la empresa que nos entrega el servicio y nunca tenemos la seguridad de si va a llegar todo lo necesario“, señala Espina.

Escucha a Sandra Espina contar lo que hace cuando no llega toda la comida al liceo:

El consorcio Merkén SpA es el encargado de servir el PAE en el Liceo Teniente Dagoberto Godoy N°3 y en otros 3.800 establecimientos educacionales a lo largo del país. A principios de este año, se adjudicó más de un millón de raciones alimenticias, casi el 80% total de las porciones que se licitaron en ese momento. El resultado de la licitación generó cuestionamientos entre algunas autoridades y las otras empresas que participaron del proceso, principalmente porque la empresa tenía menos de tres años de experiencia en el rubro. En ese período suministró el PAE en mil establecimientos, un tercio de la demanda que se adjudicó en febrero pasado.

Virginia Pezoa trabaja hace 30 años en la Municipalidad de Santiago y hace 28 es coordinadora comunal de Junaeb. Una de sus labores es administrar el PAE en los colegios municipales de la comuna, lo que significa ser el puente de comunicación entre los establecimientos y la institución estatal. Cuenta que en los años que lleva trabajando, nunca le había tocado que una misma empresa licitara un número tan alto de raciones. Asegura también, que los primero meses de servicio de la empresa fueron especialmente difíciles. “Es normal que al principio todo sea más lento, se entiende que hay un proceso de instalación. Pero este año fue demasiado caótico, Merkén no contaba con la experiencia ni con el personal ni el mobiliario suficiente para hacerse cargo de la cantidad de raciones que se adjudicó“, dice Pezoa.

Así lo confirma Carla Bastías, la encargada PAE del Liceo República de Brasil de la comuna de Santiago, quien vivió una situación muy similar a la del liceo de Lo Prado. Bastías relata que a principio de año llegaba “casi la mitad de la comida“.

A pesar de eso, nunca hubo niños que se quedaran sin comer, pero las manipuladoras debían improvisar en el minuto y “hacer malabares“ para poder completar el número de raciones.

Merkén ha sido denunciado por no cumplir con la cifra de una manipuladora por colegio cada 70 raciones entregadas.

El número de manipuladoras de alimentos en los establecimientos ha sido otro foco de denuncias. Según Junaeb, por cada 70 raciones que se entregan en un colegio, debe haber una manipuladora, cifra que Merkén no ha cumplido en varios colegios. Sobre esto, Virginia Pezoa dice que es un problema usual en las empresas de alimentos que sirven el PAE, pero que con Merkén ha “sido un tema especial, porque el déficit ha sido mucho mayor que otros años. Esto repercute en que se demoran más en cocinar,  se retrasa el horario de comida de los niños o se empiezan a simplificar los menús”.

Si los primeros meses fueron complicados, lo que vino después no fue mucho mejor. Así lo asegura Virginia, quien cuenta que Merkén dio soluciones parciales en algunos establecimientos de la comuna. “En los colegios emblemáticos fue mejorando (…) ahí le pusieron más empeño“, dice Pezoa, pero agrega que a nivel comunal todavía se mantienen problemas que han impedido dar un buen servicio.

El historial de Merkén

El 6 de febrero de este año se conocieron los resultados de la licitación pública de Junaeb para suministrar el PAE en las regiones de Coquimbo, Valparaíso, La Araucanía, Magallanes y un tercio de la Región Metropolitana por el periodo comprendido entre 2018 y 2023.   Participaron 36 empresas, de las cuales nueve fueron seleccionadas. De las ofertas elegidas, cuatro formaban parte de un mismo conglomerado, las cuales habían postulado de forma individual con nombres distintos. El consorcio en cuestión era Merkén SpA, el cual pertenece a la firma uruguaya de alimentos Delibest y está compuesto por las empresas Saludable SpA, Fedir Chile SpA, y Alimentaciones Internacionales S.A. El contrato que firmaron con Junaeb suma un monto total de $158 mil millones anuales, tres veces más que el de las otras cinco empresas que obtuvieron la licitación. 

El gráfico a continuación representa el porcentaje de raciones que se adjudicó cada empresa en la licitación de febrero pasado. En el caso del consorcio Merkén, muestra la suma de las porciones adjudicadas por Saludable SpA, Fedir Chile SpA, y Alimentaciones Internacional S.A.

No es primera vez que la historia entre Merkén y Junaeb presenta problemas. El consorcio se constituyó en Chile el 16 de enero de 2015 entre Fedir S.A., de origen uruguayo, e Ibasa, empresa que ese mismo año, por problemas económicos, dejó de entregar 140 mil raciones en tres regiones del país. Debido al incumplimiento, Junaeb terminó el contrato y delegó el servicio a otras empresas sin una licitación de por medio.

Ese mismo año, el recién creado consorcio Merkén se adjudicó un contrato con Junaeb por $77 mil millones para entregar el PAE por tres años en mil establecimientos educacionales de Coquimbo y Valparaíso. La asignación generó sospechas en Junaeb, principalmente porque el gerente de operaciones de Merkén, Marco Antonio Urbina, antes de llegar a la empresa, se había desempeñado como jefe de supervisión del PAE. Este cargo le permitió elaborar las bases de la licitación que luego se adjudicó el consorcio. Un año después, la institución estatal realizó una denuncia al Ministerio Público donde se acusaba a Urbina de haber utilizado información privilegiada. “Dicho funcionario, al ser contratado por el consorcio Merkén SpA, contaba con información fidedigna y acabada respecto del contenido de todo el proceso licitatorio antes señalado, lo que facilitaba a que dicho consorcio resultara adjudicado en la licitación“, señala la acusación.

La responsabilidad de Junaeb

Junaeb ha ido a fiscalizar el Liceo Teniente Dagoberto Godoy N°3 dos veces este año, primero en junio y luego en octubre. La primera vez se supervisó la calidad del servicio que se entregaba y en la segunda se controló el equipamiento e infraestructura del establecimiento. Algunos de los incumplimientos que se encontraron en ambas fiscalizaciones fueron: menos manipuladoras, seis de ocho, no cumplir con la minuta del día y varios artefactos de la cocina en malas condiciones. Sandra Espina es crítica con la fiscalización que hace Junaeb y  señala que “vienen y encuentran los problemas, después de eso se solucionan algunas cosas, pero las falencias importantes siguen ahí“.

El Director Nacional de Junaeb, Jaime Tohá, reconoce que Merkén ha tenido inconvenientes importantes: “Es una empresa que adjudicó un volumen muy grande de raciones y tuvo dificultades iniciales en su instalación“.

Al mismo tiempo, señala estar al tanto de los principales problemas que afectan el servicio del consorcio:  “Hubo algunas demoras en reemplazar los equipos nuevos y se han mantenido los equipos viejos. También un par de veces han tenido problemas serios de abastecimiento, especialmente a las vueltas de los feriados“ y añade que el desempeño de Merkén en sus inicios estuvo por debajo de la media de las otras empresas que suministran el PAE.  

Sobre cómo Junaeb ha controlado que Merkén corrija sus errores, Tohá dice que la institución ha hecho un especial esfuerzo, aumentado la cantidad de visitas de supervisión a la empresa.  “Han recibido una gran cantidad de sanciones de parte nuestra, estimamos que ya están cercanos a los cinco mil millones en multa en lo que va de este año. Eso refleja que sí hemos controlado, pero también demuestra que las multas no corrigen las situaciones, eso no va a cambiar necesariamente su conducta“, declara. Según datos entregados por Junaeb, el número de fiscalizaciones realizadas en el país fue similar al del año pasado: si en 2017 se realizaron 14.388, hasta el 14 de diciembre de este año se habían realizado 14.155 supervisiones. En cambio, en la Región Metropolitana la cifra disminuyó de 2.928 a 2.449 fiscalizaciones.

La infografía muestra las cifras más relevantes que dejaron las fiscalizaciones de Junaeb este año.

En junio de 2017, la Contraloría General de la República publicó una auditoría que realizó a Junaeb en los años 2015 y 2016 para determinar si había realizado un control  eficaz de la prestación del servicio de alimentación en la Región Metropolitana. Por otro lado, evaluó si realizó oportunamente los procedimientos para la aplicación de sanciones y multas por incumplimientos de los contratistas. Entre algunos de los resultados que arrojó, el más relevante fue que el número de fiscalizadores de la Región Metropolitana en el periodo de estudio, entre cuatro  y 10, no permitía garantizar la cantidad y calidad de las raciones alimenticias que deben recibir los estudiantes.

A poco más de un año de la publicación de la auditoría, persisten algunas deficiencias. Actualmente, la Región Metropolitana cuenta con siete fiscalizadores para los 1.598 establecimientos que reciben PAE.  Eso supone un fiscalizador por cada 228 colegios. Al respecto, Jaime Tohá manifiesta que el objetivo de Junaeb no es inspeccionar la totalidad de los establecimientos, porque según él es algo “inviable“. Para resolver esa supuesta imposibilidad, en la institución han priorizado un método de supervisión muestral en vez de uno censal: “Nosotros trabajamos con empresas que atienden muchos colegios, entonces lo que hacemos es hacer un muestreo del territorio de esa empresa que sea estadísticamente significativo, así nosotros sabemos cómo se está comportando“.

Escucha al director nacional de Junaeb explicar cómo funciona el sistema de fiscalización de la institución:

 

Problemas de logística

La Escuela Básica Villa Lourdes en Lo Prado no ha recibido fiscalizaciones de Junaeb en lo que va del año.  En el establecimiento se entregan 109 raciones diarias y ha tenido inconvenientes similares a los del Liceo Teniente Dagoberto Godoy N°3.

“La empresa Merkén tiene un problema de logística grave“, dice Mauricio González, encargado PAE de la escuela.

Una situación común en el establecimiento es que los productos lleguen  más tarde de lo estipulado: “Hay días en que la carne, que se supone que tiene que llegar a las 15:00 del día anterior, llega a las 10:00 del mismo día. Entre ese lapso de 8:00 a 10:00 las tías están super tensas porque no saben a qué hora va a llegar el producto. Tampoco tienen la certeza de que va a llegar o que llegará en las cantidades correctas“.

Una solución usual a ese tipo de problemas, según cuentan en el colegio, es cambiar la minuta del día. Según lo acordado en el contrato, la empresa debe presentar a Junaeb la planificación mensual con las minutas de cada día, es decir, el menú de alimentos que se servirá. Una vez aprobadas las minutas no se pueden hacer modificaciones, en caso de que las hayan, significará una multa para la empresa. El encargado PAE de la Escuela Villa Lourdes está al tanto de esto, pero dice que “si no llega un producto en las cantidades necesarias no se puede hacer el almuerzo completo. No nos queda otra que modificarla“.

En el Liceo Teniente Dagoberto Godoy ocurre lo mismo. Sandra Espina dice que es un “problema recurrente“ del día a día de la cocina del colegio y añade que otra solución a la falta de productos es hacer porciones más chicas, un punto que también es penalizado por Junaeb.

Paradójicamente, Jaime Tohá dice que para la institución estatal  “una de las cosas más importante es controlar que el menú que se está entregando en el día sea el que corresponde. La empresa no puede hacer variaciones, por lo tanto, nosotros revisamos que el  gramaje de la porción sea el correcto y que todos el proceso hacia atrás (almacenamiento, traslado y preparación) también sea el adecuado“.

En la cocina de la Escuela Básica Villa Lourdes hace cuatro meses que no funciona el extractor de aire y, aunque se informó a Merkén del problema, esta aún no ha ido a cambiarlo. Las dos manipuladoras que cocinan en el lugar señalan que se hace “insoportable” trabajar en esas condiciones, especialmente en los días de altas temperaturas. Las circunstancias en las que producen las manipuladoras es otro de los puntos que debe inspeccionar Junaeb en sus visitas. Gisel Valenzuela, secretaria general de la Federación Central de Manipuladoras de Alimentos (Fecemap), cuenta que para ellas la fiscalización es un tema muy importante, porque es una forma de asegurar un lugar apropiado de trabajo. Sin embargo, alega que muchas veces Junaeb se preocupa más por “detalles menores, como que no haya un cucharón“ a que si las manipuladoras están preparando la comida en una cocina segura.

Una caja negra

El diputado UDI Sergio Gahona hace tiempo que sigue lo que pasa en Junaeb. La licitación que se adjudicó Merkén a principios de este año fue algo que le llamó especialmente la atención. Lo señaló en ese momento: conocía el historial de la empresa. Además, no consideraba positivo que un mismo conglomerado concentrara un número tan alto de raciones. “El principal problema es que si esta empresa tiene dificultades, el efecto es mucho mayor, por la cantidad de establecimientos que atienden. Lo ideal sería que hubiera un cierto límite de unidades territoriales que puede adjudicar una empresa, de tal manera de asegurar de que si cae en default no ponga en riesgo el programa de alimentación de los niños“, dice Gahona.

No solo la licitación encendió las alarmas, a lo largo de este año hubo una serie de denuncias desde los establecimientos educacionales que acusaban que el servicio no se entregaba de la forma correcta. Además de otros problemas, como bodegas que no cumplían con las condiciones necesarias para almacenar alimentos. A raíz de esta situación, el diputado Gahona junto a los diputados Francisco Eguiguren (RN), Hugo Gutiérrez (PC), Juan Luis Castro (PS), Sergio Bobadilla (UDI) y Miguel Ángel Calisto (DC) presentaron en octubre pasado una denuncia en Contraloría por irregularidades en la ejecución del contrato de servicios de suministro del PAE. Según el documento, ante los incumplimientos de Merkén, Junaeb habría dado un “dispar tratamiento“ a la empresa, por no haber fiscalizado y multado de la forma que correspondía.

“Falta más personal para controlar, pero sobre todo hay que cambiar el sistema por uno más riguroso y preciso para poder solucionar con eficiencia los problemas. La Junaeb puede multar, pero de qué sirve eso si siguen las mismas falencias”, manifiesta el diputado Francisco Eguiguren. Para él es un tema donde el Gobierno tiene que intervenir, ya que “si ellos dicen que los niños son prioridad nacional deben hacer algo en Junaeb, porque es una caja negra que huele mal“.

Revisa los principales hechos que han oscurecido la historia de Junaeb:

 

La versión oficial

“Un servicio en excelentes condiciones”. Así calificó Merkén su rendimiento de este año en los establecimientos educacionales a lo largo del país.

La empresa no quiso dar una entrevista y solo accedió a responder un cuestionario por correo electrónico. Respecto a los problemas denunciados en diversos colegios, señalan que las dificultades iniciales que tuvieron se dieron por la “implementación en tiempo récord” de sus servicios. Además de que, según ellos, se encontraron con muchas “cocinas de colegios en situaciones deplorables, lo que significó un trabajo no exento de complejidades y arduo”. Acusan que tuvieron que “hacer frente al boicot de algunas empresas  competidoras”. Según Merkén, “al entrar a prestar servicios, desplazamos a otras empresas. Estas, iniciaron una guerra frontal contra nuestra compañía, generando en forma sistemática denuncias falsas”. Consultados por la cantidad de multas que han recibido desde Junaeb, explican que estas se han debido principalmente a problemas que no afectan la alimentación de los niños: “Por presiones políticas y de la competencia, Junaeb nos inspeccionó sensiblemente más que a las otras empresas”.

Desafíos para el próximo año

El primer año de Merkén no es evaluado positivamente. “El servicio que entregaron a lo largo de todo el año fue muy reactivo. Hubo que estar solucionando problemas constantemente a último minuto, lo que es desgastante tanto para el encargado PAE,  como para el establecimiento y nosotros“, manifiesta Susana Mayer, nutricionista que trabaja junto a Virginia Pezoa en la Municipalidad de Santiago. Sandra Espina dice que pareciera que la empresa trabajó “sobre la marcha“ todo el año, sin una planificación concreta. Por su parte, Jaime Tohá señala que “el servicio todavía se puede mejorar“.  

Algo en lo que coinciden quienes trabajan en el rubro, es que la licitación se realiza muy cerca del inicio del año escolar, lo que repercute en que la empresa no cuente con el tiempo suficiente para organizar y preparar el servicio que entregará. El resultado de la licitación de este año se entregó 25 días antes de que los estudiantes entraran a clases. Además de eso, hubo un periodo de marcha blanca de 60 días que inició el 5 de marzo. “Con esos tiempos es imposible que la empresa parta al 100% el primer día de clases. Merkén no contaba con el nivel operacional para preparar todas las raciones que se adjudicó y eso quedó demostrado“, dice Gisel Valenzuela, dirigenta de Fecemap.

En Junaeb cuentan que se han reunido con Merkén para crear un plan que mejore el servicio de los próximos años que quedan de la licitación. “Nos interesa trabajar en conjunto con la empresa, evaluar su gestión, entender cuáles son sus problemas y ver cómo se pueden solucionar. Nuestro principal objetivo es que cumpla con un buen servicio para los niños”, dice Jaime Tohá.

Por su parte, en la Municipalidad de Santiago también señalan que se hará una evaluación de lo que pasó este año para proponer un plan preventivo y así evitar que se vuelvan a repetir las mismas situaciones.

“Esperamos que en estos cuatro años que quedan avancemos. Al final, lo único que importa es que los niños que lo necesiten puedan recibir una alimentación como corresponde”, finaliza Virginia Pezoa.