Las promesas y sueños de urbanización en el campamento Manuel Bustos

A principios de los noventa llegaron las primeras cinco familias al campamento Manuel Bustos. En la actualidad, 127 personas han recibido su título de dominio, tras un largo proceso de urbanización. Las familias del campamento esperan regularizar pronto los servicios básicos para poder acceder a agua potable, alumbrado público, alcantarillado y tener acceso directo a la locomoción colectiva.

Para llegar al campamento Manuel Bustos, de Viña del Mar, se debe abordar los microbuses 201 o 202 en cualquier paradero de la típica calle Álvarez. El pasaje del microbús tiene un valor de 450 pesos y el lugar de destino es el paradero 8. Allí los integrantes del campamento deben hacer largas filas para tomar camionetas clandestinas que ellos mismos denominaron como “Uber”; estas los acercan a sus casas. Subirse a una de estas Uber tiene un valor de $500. El valor total solo para acceder al campamento desde el centro de Viña cuesta $950, por lo que de ida y vuelta son $ 1.900. En las noches se debe caminar o tomar las camionetas clandestinas, que elevan el precio por el horario nocturno a $1.000, lo que significa un gran gasto para las familias vulnerables del campamento Manuel Bustos. “Como no hay regularización, las Uber suben el pasaje cuando quieren, nadie las fiscaliza. Nos prestan un servicio, pero también se están aprovechando de nosotros”, dijo la dirigente y denominada vocera del campamento Manuel Bustos, María Medina.

Los conductores de los vehículos clandestinos son personas que viven en el campamento, conocen el sector por completo, también los caminos. Las camionetas que utilizan son altas, llenas de polvo, y trasladan a personas en los asientos y en la cabina trasera. “Hay que subir bolsas con alimentos, o carros con abarrotes, hasta donde te pueda dejar la camioneta. Muchas personas no se acostumbran al duro ritmo de vida que tenemos en Manuel Bustos”, afirma Cristina Ortega, dirigente del comité Juventud 2000. Por su lado, la dirigente María Medina recalcó que “uno de nuestros peores problemas es el acceso. Tenemos las Uber que se ponen en la plaza, pero en invierno estas camionetas no pueden subir porque el suelo se cubre de barro y los caminos se cortan”, señala Medina.

El campamento se originó en 1995, en el sector de Achupallas y Villa Independencia Alto, de Viña del Mar.Su nombre se definió en el año 1999, como un homenaje al fallecido presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, señor Manuel Bustos Huerta.

Servicios básicos: la verdadera pobreza de “Manuel Bustos”

En la actualización del “Catastro Nacional de Campamentos 2018”, realizado por Techo-Chile, se contabilizaron 741 campamentos y 43.003 familias. La región con más campamentos es la de Valparaíso, con 188 asentamientos y con 11.150 familias habitando en ellos. Entre estos asentamientos se encuentra el campamento más grande de Chile, el Manuel Bustos. Según el documento “Mapa Social de Campamentos”, del Ministerio de Vivienda y Urbanismo 2011, en los campamentos de la Región de Valparaíso el 60% de la población es menor de 60 años, lo que ubica a Valparaíso 9 puntos porcentuales por sobre el valor nacional.

Al no estar urbanizados, las familias tienen una serie de problemas. Los principales son la basura, falta de agua, alcantarillado y alumbrado público. Dentro del campamento hay 23 dirigentes y cada uno de ellos se preocupa de cómo cubrir las necesidades básicas del grupo de personas que representan. Cristina Ortega, dirigente del comité Juventud 2000, afirmó que ella está conectada de manera ilegal a una cañería para tener agua. “Nosotros robamos el agua a través de motobombas”, dijo. Por su lado, María Medina afirmó que en su sector, al igual que en el de Cristina, están conectados de manera clandestina. “Nosotros le robamos el agua a Esval, empresa Sanitaria de Valparaíso, Aconcagua y Litoral, y ellos lo saben”, afirmó la dirigente. Sin embargo, no todas las familias de Manuel Bustos pudieron conectarse a las cañerías de Esval, por lo que muchas de ellas tienen estanques que son llenados por un camión aljibe municipal, lo que significa que un incendio en el sector podría ser fatal.

Otro de los grandes problemas del campamento es la basura: el camión recolector pasa solo por su parte superior, en el sector de El Esfuerzo y Manantiales, los martes y viernes. El resto de las familias debe bajar con sus bolsas de basura y depositarlas en contenedores a los pies de la población. “Estamos obligados a dejar abajo nuestros desperdicios y eso nos genera un conflicto con las juntas de vecinos de los alrededores, porque los botes colapsan”, afirmó Carolina Rojas, dirigente del comité Acogida 2001. Por su lado, María Medina destacó que “en Manuel Bustos no pueden poner contenedores de basura. No se pueden hacer inversiones ya que, a pesar de que estamos en proceso de urbanización, aparecemos como terrenos irregulares”, afirmó.

Cristina Ortega destacó que los problemas más graves con la basura son los grandes desechos de las personas, como colchones o basura tecnológica. “Les he dicho en reiteradas ocasiones en la municipalidad que tenemos peligro de incendios por los microbasurales que se forman en el campamento. Si acá hubiera un incendio grande, podríamos morir todos porque no hay agua”, añadió.

En el campamento se han producido varios incendios debido a los microbasurales, y en muchas ocasiones los bomberos no han alcanzado a llegar al lugar. “No ha habido un trabajo de emergencias con los bomberos, porque muchos dicen ‘incendio en Manuel Bustos’ y los bomberos se guían por el humo, pero por la falta de caminos no pueden acceder con rapidez. Lo mismo pasa con las ambulancias”, afirmó la dirigente Carolina Rojas.

La mayoría de la población de Manuel Bustos no tiene alcantarillado, por lo que deben construir pozos negros, generando un problema de salud pública. “Tenemos problemas con los pozos negros, sobretodo en invierno, porque los pozos se rebalsan. Yo tenía un vecino que todos los años, con las lluvias, rebalsaba su pozo y todos los desechos caían justo en mi cocina”, afirmó María Medina.

Al igual que con el agua, hay sectores más privilegiados que lograron conectarse al alcantarillado. “Cerca de mi ubicación, estamos a 200 metros de una cámara, entonces nosotros hicimos el trabajo de conectarnos a esa cámara y tener alcantarillado, pero son ciertas familias nomás”, señala Rosita Guerrero, dirigente del comité Vista Los Almendros.

Sin duda, los integrantes de Manuel Bustos concuerdan en que el servicio básico que la mayoría de la población anhela llegue pronto es el alumbrado público. Lo cierto es que en este aspecto, cada comité se organiza como mejor puede y de manera independiente. “Lo único que tenemos es el alumbrado domiciliario, no contamos con alumbrado público, en la noche es oscuro en invierno y verano”, afirmó María Medina. Por otro lado, en el campamento hay viviendas que se encuentran bajo una línea de alta tensión. “Ellos van a tener que salir, ya que solo se permite construir desde 15 metros de cada lado, a veces los cables tiritan o salen grandes descargas”, declaró Cristina Ortega.

 

Un largo proceso de urbanización

El 6 de diciembre de 2013 parecía ser un buen día para los integrantes del campamento Manuel Bustos, ya que habían logrado suscribirse al convenio denominado “Saneamiento e Infraestructura para Sectores Vulnerables”, en conjunto con el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) y el Gobierno Regional (Gore), para concretar inversiones y materialización de la infraestructura sanitaria y adquisición de terrenos para una solución definitiva. El exministro de Vivienda y Urbanismo Rodrigo Pérez recalcó el avance del primer gobierno del actual Presidente, Sebastián Piñera y destacó el avance que generaría en los campamentos. “Este convenio es un hito histórico del gobierno del Presidente Piñera con las familias más vulnerables de la región de Valparaíso. No solo se queda solo en la futura entrega de viviendas, sino que centra su foco en construir mejores barrios y ciudades, gracias a las urbanizaciones y otras obras que les cambiarán la vida a quienes han vivido durante años en injustas condiciones”, declaró. El problema es que estos barrios jamás fueron construidos.

Este acuerdo permitiría hacer un análisis detallado, para definir las zonas a radicar y regularizar territorios ocupados a través de la entrega de una solución definitiva,  como por ejemplo, la entrega de títulos de dominio y pavimentación de las vías principales, entre otras obras. Luego de firmar el contrato las familias de Manuel Bustos continuaron sin acceder a los servicios básicos. “Nosotros estuvimos luchando y dejando de lado todos los problemas que teníamos a diario por centrarnos en el convenio que firmamos con el Minvu y el Gore, porque este definirá si logramos tener una vida más digna”, declaró María Medina.

Los dirigentes de Manuel Bustos afirman que, desde que se firmó el compromiso, jamás vieron la primera piedra en la construcción y cada año que pasaba se acercaba la fecha de término del convenio. “Tuvimos que hacer un recorrido en el Congreso, pidiéndoles ayuda a los senadores y diputados. Recibimos apoyo de Ricardo Lagos Weber, de la senadora Isabel Allende y del diputado Marcelo Díaz. Si no nos organizamos como campamento, el documento hubiese caducado y se hubiesen vuelto a olvidar de nosotros”, afirmó Medina. En este contexto, Ricardo Lagos Weber publicó en su cuenta de Twitter, el 29 de enero de este año: “Junto a los vecinos del campamento Manuel Bustos Viña del Mar, reunidos con el intendente, Jorge Dip, para gestionar soluciones sobre regularización de terrenos y fortalecimiento de la seguridad pública en la parte alta de Viña del Mar”. Por su lado, el diputado Marcelo Díaz publicó el 9 de julio de 2018: “Recorriendo el campamento Manuel Bustos, sector Villa Independencia en Viña del Mar, junto a dirigentes. Se necesita un equipo especial, compuesto por abogados y trabajadores sociales, para avanzar a mayor velocidad en regularización de títulos de dominio iniciado en 2017”.

El lunes 26 de noviembre de 2018,  luego de toda la movilización de los integrantes del campamento Manuel Bustos lograron firmar la modificación del convenio del programa de Vivienda y Urbanismo. María Medina afirmó que presionaron a las autoridades, incluso con amenazas. “Si el documento no estaba firmado antes de que finalizara este año, nosotros íbamos a empezar a realizar acciones públicas como paros y protestas, pero gracias a nuestro trabajo y presión logramos que firmaran el convenio”, declaró.

Desde hace siete años no se actualiza el catastro de campamentos realizado por Minvu, según el cual existen 146 campamentos en la región. El convenio es válido solo para los campamentos que se encuentran dentro del castro de Minvu 2011. Sin embargo, según las cifras de Techo-Chile 2018, la Región de Valparaíso tiene 188 asentamientos y 11.150 familias habitando en ellos, por lo que 42 asentamientos se quedan fuera del convenio y son invisibilizados por el Gobierno. “El catastro de 2011 ya está obsoleto, sabemos que hay gente fuera, pronto va a haber uno nuevo que estará para acceso de todas las personas; es decir, va a ser transparente y se va actualizar obligatoriamente cada dos años, debido a que es un importante ejercicio que nos permite saber si estamos mejorando o no. De todas maneras, el catastro no va arrojar buenas noticias”, señaló Cristián Monckeberg, ministro de Vivienda y Urbanismo.

 

 

En el convenio se afirma que el nulo avance se debe a la falta de estudios previos para la totalidad de campamentos de la región. “Los estudios permitirán, en primer lugar, definir la viabilidad de radicación o relocalización de los campamentos que son parte del objetivo del convenio y, en segundo ugar, proyectar adecuadamente las inversiones que requieren aquellos asentamientos que están en condiciones de radicarse”. Con las modificaciones del convenio también cambiaron los montos del Minvu y el Gore. El monto original del Minvu era de $15 mil millones y esa cifra ascenderá a $20 mil millones. En el caso del Gore, el monto original era de $ 9 mil millones y aumentará a 15 mil millones, lo que suma en conjunto $ 31 mil millones para la radicación de campamentos. “En el convenio firmado en 2013 el monto original era de 24 mil millones, era suficiente para avanzar en algo, pero no se vio invertido”, afirmó Mauricio Gutiérrez, dirigente.

La modificación del convenio tiene una duración de 12 años y se desarrollará entre los años 2013 y 2025. “La cláusula dice que el convenio dura 12 años, pero contando desde 2013; es decir, tenemos seis años para que esté todo terminado, ahí termina el convenio y la inversión” declaró Carolina Rojas, presidenta del comité Acogida 2001. Las dirigentes recalcan que deben hacerle un seguimiento a las autoridades para que los recursos se gasten en la forma que dice el convenio y para que las obras empiecen en marzo.

Dentro del período del convenio firmado el 6 de diciembre de 2013 (“Saneamiento el Infraestructura para Sectores Vulnerables”), que tenía fecha de caducidad en 2018, el campamento Manuel Bustos fue topografiado, y el 3 de noviembre de 2017 fue presentando un plano de loteo que definía dónde se ubicarían las viviendas, áreas verdes y espacios públicos. El exintendente Gabriel Aldonay afirmó que el mapa de loteo entregaría las condiciones necesarias para que formara parte de un barrio de la comuna de Viña del Mar. “Este trámite es básico para futuras intervenciones que se van a hacer ahí, ya que el plan de loteo es técnicamente el fundamento o instrumento esencial para que se pueda intervenir el sector, generando proyectos de saneamiento de la población; es decir, alcantarillado, agua potable y pavimentación, no solamente de calles sino que también de aceras”, declaró.

Durante 2015, el municipio licitó el plano de loteo y fue declarado desierto. Volvieron a intentar adjudicarlo, pero “no pudimos ejecutar el proyecto porque no hubo oferentes. Por eso, el Serviu asumió la tarea de hacer los loteos para su aprobación por parte de la Dirección de Obras Municipales, desde una gestión propia, comprometiéndonos con el vecinos de Manuel Bustos”, afirmó Carlos Contador, director regional de Serviu.

Según los dirigentes del campamento, en el gobierno de Michelle Bachelet fue donde hubo más avances. El 20 de abril de 2017 se firmó el protocolo Plan de Urbanización Campamento Manuel Bustos, donde los terrenos pasaron a ser parte de las familias de forma gratuita. “Las partes acuerdan un Programa de Trabajo conjunto para la radicación del campamento Manuel Bustos mediante la urbanización de la posición del terreno a favor de las familias”. En este sentido, el dirigente, Mauricio Gutiérrez manifestó: “Ella logró que estos terrenos pasaran sin costo a las familias, que es algo que a muchos se les ha olvidado”.

Dentro del proceso de urbanización, algunos de los habitantes debieron derrumbar sus casas para adaptarse al mapa de loteo, y otros deberán irse porque están ubicados en terrenos de privados. “Siempre les repetimos a todas las personas de Manuel Bustos que no debían construir viviendas sólidas, porque nos habían advertido que cuando comenzara el proceso de urbanización algunas casas serían derrumbadas o reubicadas”, señaló el dirigente Mauricio Gutiérrez.

Una de las personas que debe derrumbar su cerco es Lorena Quilodrán, de la manzana 58, lote 02. Ella recibió una visita a las 14 horas en que le informaron que debía desplazar su cerco, según las medidas establecidas por el topógrafo del Serviu el 18 de abril del este año. “Tengo un avance de un 50% de los trabajos que se requería para obtener mi título de dominio. Me pidieron hacer un cerco trasero, desplazar el del frente y cerrar el cerco con el lote 03. El último plazo para tenerlo listo es el 17 de diciembre de 2018; perderé los beneficios”, planteó Quilodrán.

En este contexto, la dirigente Carolina Rojas declaró que el bajo avance en la urbanización de Manuel Bustos también tiene un lado positivo. “Si tuviéramos calles pavimentadas, sería mucho más difícil la urbanización porque dirían que hay que romper las calles, hacerlas de nuevo para organizarlas como avenidas. Habría que gastar muchos más recursos y nos dejarían de lado”, sostuvó.

La dirigente María Medina es una de las personas que espera hace más del 20 años que el campamento sea un barrio. La líder se siente bastante acongojada debido a que los primeros vecinos de Manuel Bustos han muerto esperando tener los servicios básicos. “Necesitamos que las personas que llevan décadas esperando vean hecho realidad el sueño de tener agua potable en sus casas, alcantarillado y agua potable”. Además, añadió que “nuestros vecinos se están poniendo viejos, ya varios han muerto y de forma indigna”. La dirigente cuenta que todas las veces que muere alguien deben llevar los féretros al hombro porque los vehículos no suben a todos lados. “Es algo que también nos duele y que tenemos que trabajarlo con el gobierno de turno, y que esto siga luego en terminar la urbanización para tener calles con cemento para que puedan subir sin problemas los vehículos”, afirmó.

Las autoridades se muestran optimistas con el nuevo convenio firmado entre los campamentos de la Región de Valparaíso. “Nosotros tenemos tres opciones de terminar con los campamentos. La de Manuel Bustos es la urbanización completa y entrega de títulos de dominio, debido a que llevan mucho tiempo esperando”, afirmó Cristián Monckeberg, ministro de Vivienda y Urbanismo. Además, añadió que las viviendas de Manuel Bustos no son tan precarias como las históricamente conocidas mediaguas. Lo que el Gobierno se ha propuesto hacer es dejar a la familia ahí, urbanizar, consolidar el terreno y que pase a ser un barrio y posteriormente comenzará a reparar las viviendas. “Sabemos que  tenemos que hacerlo rápido, porque 25 años es mucha espera. Por eso queremos avanzar lo más rápido posible en este gobierno, en estos más de tres años que nos quedan. Pero, sin duda, los trabajos de urbanización excederán este gobierno”, añadió Monckeberg.

Entrega de títulos de dominio

El 6 de diciembre de 2018 llegó el día tan esperando para 127 familias de Manuel Bustos: recibieron sus títulos de dominio. “Nuestro ministerio está llamado a dar buenas noticias, pero cuando estas se demoran más de 15 años, debemos solucionarlo. Y lo estamos haciendo, ya se está demorando menos, ustedes se lo han ganado”, declaró el ministro Felipe Ward. Por su parte, la alcaldesa Virginia Reginato señaló que seguirán apoyando a las familias de Manuel Bustos. “Ahora les entregamos a 127 familias sus títulos de dominio. Ellas han esperado por muchos años en condiciones bastante complicadas y hoy día ya son dueñas de su espacio, de su vivienda. Ellas ahora pueden acceder a tener otros beneficios, así que muy contentos nosotros como municipalidad, vamos a seguirlos apoyando”, afirmó.

Marta González, presidenta del comité El Esfuerzo, fue una de las beneficiadas con la entrega del título de dominio. “El sacrificio ha sido grande de todas las familias, de todos los dirigentes que estuvieron antes y los de ahora. Para mí es un logro que nuestro campamento se convierta en un barrio. En el futuro lo imagino hermoso, lleno de árboles y con locomoción colectiva”, dijo.

Según las autoridades, en el paso a seguir será continuar entregando títulos de dominio. “Lo que corresponde ahora es seguir regularizando títulos de dominio y las etapas serán urbanización, iluminación, pavimentación, agua potable; en resumen, los servicios básicos”, señaló el ministro Cristián Monckeberg. Además, afirmó que la primera piedra se pone ahora, y que todo el proceso irá con un acompañamiento social. “Tenemos que reordenar sitios, algunas personas deben correr sus cercos. Cuando esté urbanizado, empezaremos a entregar subsidios para que las personas puedan mejorar sus casas, por ejemplo ampliarlas, cambiar las ventanas, arreglar los techos con envolvente térmico”, afirmó.

Los dirigentes de los distintos comités de Manuel Bustos recalcaron la mala relación que tenían con la alcaldesa Virginia Reginato y lo poco que los ha ayudado en este largo proceso, asegurando que estaba vetada del campamento. “La alcaldesa decía que por ayuda humanitaria mandaba agua a los campamentos, cosa que no es real porque ella llevaba agua solo a algunos sectores y de su color político. Decía que ella no podía hacer más debido a que Contraloría se lo prohíbe”, dijo la dirigente Carolina Rojas.

Por su lado, María Medina contó que la expresidenta Michelle Bachelet les aconsejó acercarse a la alcaldesa. “Háganse amigas de ella, porque ustedes van a tener que trabajar con ella, independiente de que no estén de acuerdo con sus ideas o lo que está haciendo como municipio. Invítenla a conversar, limen asperezas, porque de ella va a depender el avance en Manuel Bustos”, afirmó Medina. Según la dirigente, este consejo lo llevaron a la práctica y para el Día Internacional de la Mujer del presente año invitaron a la alcaldesa e intentaron amenizar la relación. Según Carolina Rojas, el Serviu le va a pedir la desafectación del agua a la alcaldesa. “Como la municipalidad administra la desafectación del agua, no nos queda otra que llevarnos muy bien con Virginia Reginato”, recalcó.

A pesar de los dichos de los dirigentes, la alcaldesa señaló que siempre apoyó y continuará protegiendo a las familias de Manuel Bustos a través de la ayuda humanitaria y la regularización. “Con la entrega de los títulos de dominio, reafirmo el compromiso del municipio de continuar acompañándolos y apoyándolos a través de la entrega de agua potable, retiro de desechos, desmalezado, entre otros servicios”, sostuvó la autoridad.

Los dirigentes de Manuel Bustos afirman que seguirán en la lucha y que no descansarán hasta que todos los reciban sus títulos de dominio. “Hemos ganado muchas luchas como por ejemplo, somos considerados parte de la V región, hemos hecho cursos y capacitaciones en universidades y nuestra siguiente lucha será que todas las familias reciban su título de dominio”, afirmó María Medina.