La Estrella: el pueblo que convive con más de medio millón de cerdos

Hace casi veinte años, una importante industria dedicada a la crianza de cerdos se instaló en La Estrella, una localidad rural ubicada en la cuenca del Lago Rapel. Hoy, la comunidad estrellina vive angustiada ante el temor de convertirse en un segundo Freirina, la contaminación y el mal olor producido por miles de cerdos.

            “Primero fueron los malos olores y las moscas. Luego vino el flujo de camiones que trasladaban masivamente insumos a la industria y después, fue el agua. Las empresas nos empezaron a contaminar los esteros, a secar las napas”, aseguró Sebastián Cabezas el habitante de La Estrella, al recordar los hitos que han marcado la transformación de su comuna desde que allí se instaló la primera empresa dedicada a la crianza de cerdos.

Fue en el año 2000 que la empresa Agrosuper presentó a la Superintendencia de Medio Ambiente un Estudio de Impacto Ambiental que apuntaba a la instalación  de un criadero de porcinos para el sector de Guadalao en la comuna de La Estrella, una localidad de 3 mil habitantes ubicada en el secano costero de la región de O’Higgins, en la zona de la cuenca del Lago Rapel.

Con una inversión de 18 millones de dólares y una cantidad inicial de 270 mil porcinos, se construyó el primer criadero de la comuna, el cual con los años se fue ampliando y que hoy tiene etiquetada a La Estrella como una zona de producción porcina.

Actualmente la localidad alberga a casi medio millón de porcinos, es decir, que por cada habitante de la comuna hay 166 porcinos. La misma cantidad de chanchos que había en Freirina al momento en que fue desmantelado, cuando cientos de vecinos en Atacama protestaron por los graves problemas de contaminación que les provocaba una planta de cerdos que tenía Agrosuper en la localidad. De ahí que, cualquier proyecto nuevo es rechazado por los vecinos por temor a que las externalidades negativas producidas por los cerdos sigan aumentando.

Por cada habitante de La Estrella hay 166 chanchos.

 

“Los estrellinos están asustados porque la industria ha generado perjuicios medioambientales graves a la zona y, con esto, no solo hablo de los malos olores y de la llegada de vectores (agentes que transportan y transmiten patógenos infecciosos, enfermedades o bacterias), me refiero al  abuso en la utilización del agua que en este sector es escasa. No queremos convertimos en un Freirina 2”, sostuvo el ex concejal de la comuna  David Beas, para explicar los conflictos sociales que últimamente se viven en la comuna.

Actualmente en La Estrella existen dos proyectos a punto de concretarse vinculados a la industria de la carne de cerdo. El de la empresa Max Agro (ligada a la familia Lyon) que, con una inversión de 18 millones de dólares, pretende construir una planta de crianza y maternidad que estará ubicada a 6 km del lago Rapel y que albergará a 93 mil 500 cerdos, con una propuesta que fue aprobada en 2014. Y otro, de Agrosuper, que fue ingresado este año a la Superintendencia de Medio Ambiente mediante una declaración de Impacto Ambiental, que apunta a construir una fábrica de alimentos que abastecerá al criadero de La Estrella y a los de las zonas aledañas. La inversión estimada para este proyecto es de 70 millones de dólares.

La existencia de nuevos proyectos vinculados a los porcinos ha generado un  movimiento social a favor del medio ambiente y en contra de las empresas en La Estrella. Hace dos meses que la comuna se encuentra cubierta de carteles con la consiga: “No más cerdos”, en señal de rechazo ante la posible llegada de más de estos animales al sector. Esta iniciativa de protesta fue financiada por la municipalidad, en conjunto con la Corporación de Desarrollo y Protección del Lago Rapel (CODEPRA), que también se opone al crecimiento e instalación de nuevos criaderos en el lugar.

En la foto: el alcalde de La Estrella con una de las pancartas que protesta contra la llegada de más animales.

“No queremos más cerdos, ni pollos, ni pavos en la comuna, ya estamos colapsados”, sostuvo el alcalde de la comuna Gastón Fernández, y agregó que si bien actualmente la relación con la empresa Agrosuper es buena, no permitirá que la empresa crezca en animales en el futuro. “Habitualmente el mal olor llega en las mañanas y no podemos hacer mucho para mitigar esto, ¿acaso estamos condenados a vivir así?, ¿quién nos responde?”, dijo.

Las empresas, por su parte, son conscientes de las molestias que provocan sus plantas y durante los últimos años han invertido en innovación para disminuir la contaminación y los malos olores.

El subgerente de Sustentabilidad y Medioambiente de Agrosuper Martín Landea,  aseguró que no quieren repetir los mismos errores que en Freirina y que desde 2013 vienen trabajando para minimizar las externalidades que producen. “Para Agrosuper es fundamental el tema medioambiental  y la relación con las comunidades”, dijo.

Para los estrellinos, sin embargo, esta medida no es suficiente. “Nosotros estamos conscientes de que Agrosuper ha invertido en maquinaria para aminorar los olores, pero no basta con esto. Los cerdos son hediondos y toda la tecnología que se use es insuficiente para mitigar 100% las molestias que nos generan los más de 500 mil porcinos que tienen acá”, dijo Fernández.

Los cerdos: un aporte al PIB pero no al empleo

Durante las últimas décadas, la industria dedicada a la cría y faena de porcinos se ha concentrado y expandido en la Región de  O’Higgins.

“Esta zona tiene la mayor incidencia a nivel nacional en este rubro y el 36% de la producción total de carne del país proviene de acá”, destacó el Secretario Regional Ministerial (Seremi) de Agricultura en la región, Joaquín Arriagada.

“Esta actividad genera un aporte al PIB regional de entre el 3 y el 4%”, señaló el seremi, y según la información que maneja el departamento ministerial, la industria de la carne de cerdo ha concentrado el 11,2% de las exportaciones (para consumo en el extranjero) totales efectuadas este año, con una ganancia total de 355.742 millones de dólares. Según Arriagada, en O’Higgins hay 14 criaderos de cerdos donde se concentra el 84% de la capacidad productiva que tiene en el país en materia de producción porcina.

Relación entre las ganancias por exportaciones realizadas en 2018 en la región entre el totales y las ganadas producto del comercio vinculado a la carne de cerdo.

Chile actualmente alberga a un total de 2 millones 660 mil cabezas de cerdos para producción, de los cuales, 2 millones 223 mil están concentrados en esta región, Esto indica que el 84% de los cerdos que hay en el país se encuentran en O’Higgins.

Según Arriagada, esta actividad “suma casi 10 mil puestos de trabajo y, si bien existen demandas ciudadanas respecto al impacto ambiental que generan estas instalaciones en algunas localidades, el rubro produce un enorme aporte a la economía regional”.

Sin embargo, las autoridades estrellinas no concuerdan con lo mencionado por el Seremi.   

“La cantidad de empleo que genera Agrosuper en La Estrella es menor porque muchos de los trabajadores que allí operan no viven en el sector”, reconoció el ex concejal David Beas. Según el alcalde, son alrededor de 50 personas de la comuna las que trabajan en Agrosuper, mientras que el Consejero Regional por la provincia Cardenal Caro, Bernardo Cornejo, sostuvo que el plantel de cerdos de La Estrella cuenta con tecnología automatizada, por lo que no necesita de mucha mano de obra.

“En general este tipo de empresa emplea a muchos trabajadores durante su construcción, pero cuando la obra está lista, no requiere de tantos operadores ya que cuentan con muchos procesos automáticos. Max Agro ofrece 70 puestos de trabajo para la zona, pero el costo ambiental para los que no trabajarán allí, para el estrellino común y corriente, es muy alto”, afirmó Cornejo.

El subgerente de comunidad de Agrosuper, Alan Carrasco, sostuvo que el objetivo de Agrosuper en el sector es ir avanzando en temas vinculados al trabajo comunitario con los estrellinos e involucrar a los municipios, apoyar a las personas que viven aquí, a los agricultores. “Queremos ser buenos vecinos. Esto nos va a permitir tener un desarrollo mucho más sustentable”, agregó.

A pesar de las molestias, los estrellinos reconocen los beneficios económicos que traen las empresas a la comunidad. “Mi problema no es con la empresa, no quiero que se vayan porque sé que benefician a muchas personas. Ayudan. Mi tema es que para mí es importante mi calidad de vida. Estar en un lugar agradable, no tener que cerrar mis puertas constantemente, ni tener vergüenza si llega alguna visita a comer un asado y no poder disfrutar por miedo a que llegue el mal olor o las moscas. No es justo que vengan a ofrecer trabajo, pero que después los vecinos no podamos reclamar por los malos olores”, señaló Alfonso Rivera, habitante La Estrella.

Entre la sequía y los cerdos

La Estrella se encuentra en la provincia de Cardenal Caro y abarca un territorio de 435 km2. Su actividad económica se ha caracterizado por el trabajo en la ganadería y la agricultura; y, aparte de las agroindustrias dedicadas a la carne que llegaron hace unas décadas, varias empresas han invertido en enormes plantaciones de viñas y olivos en el último tiempo. De esto se compone la actividad extractiva del sector.

En esta imagen se aprecia la relación entre el tamaño de la industria y el pueblo de la comuna.

La geografía de la comuna se distingue por tener un paisaje seco producto de la escasez de lluvia y por poseer suelos poco fértiles, según relata el ingeniero forestal Cristián Obreque en su tesis de pregrado. “Esta condición geográfica característica del secano, sumada a la acción humana y al cambio climático, ha generado que el pueblo actualmente no cuente con agua potable propia” explicó el ex concejal Beas.

“Tenemos serias carencias de agua y ya se han hecho pozos que no han dado resultado. Actualmente una empresa de olivos nos proporciona el agua para consumo, Si a ellos se les acabaran los pozos, nosotros nos quedaríamos sin este recurso”, aseguró el alcalde Gastón Fernández.

El problema con el recurso hídrico también ha generado rencillas con la industria porcina. Según la veterinaria Fernanda Peña, este es un rubro que necesita grandes cantidades de agua  para el consumo de los animales y para la limpieza de los desechos que los cerdos producen. “Un chancho en un criadero consume alrededor de 18 litros de agua al día, tomando en cuenta el agua que consume el animal y la limpieza de los desechos”. Si esta cantidad se multiplica por los 500 mil cerdos que hoy viven en las inmediaciones de Agrosuper, se encontraría que un criadero de estas características necesita de aproximadamente 9 millones de litros de agua al día para funcionar de forma regular.

A esto, se agrega que parte importante del agua que hay en el sector se encuentra inutilizable. “La mayoría de las napas de la zona están contaminadas por la industria y cada vez que queremos hacer un proyecto de agua potable rural tenemos que pinchar el suelo en varias partes porque no nos sale el agua o porque viene con sustancias tóxicas”, sostuvo el Consejero Regional Bernardo Cornejo.

El Seremi de Medio Ambiente de la Región de O’Higgins, Rodrigo Lagos, quien se limitó a responder por correo electrónico, mencionó que está al tanto de esta situación, y hoy se encuentra trabajando en la elaboración de la “Norma Secundaria de Calidad Ambiental para la Protección de las Aguas Continentales superficiales de la Cuenca del Lago Rapel”, “con la finalidad de conservar y preservar los sistemas acuáticos existentes en la zona y proteger a sus comunidades”, según sostuvo.

Lagos explicó que hoy las autoridades regionales proyectan que el desarrollo de la industria en la región está estrictamente condicionado a “la acreditación y cumplimento de la normativa ambiental y sanitaria”. Y agregó que “en el futuro, las empresas deberán contar con tecnología que les permita abordar los desechos, residuos y externalidades puedan generar para comunidad y en su entorno. Esta será una prioridad”. Sin embargo no indagó en los detalles del proyecto ni en las fechas en las que se pretende que la norma comience a funcionar.

Pese a las declaraciones del seremi, el Consejero Regional por la provincia, sostuvo que históricamente la fiscalización en materia medioambiental en el sector ha sido débil y dijo: “Nosotros creemos que a la comuna de La Estrella la han declarado como una zona de sacrificio. Una zona con poca agua donde han determinado que el suelo no es cultivable, que es poco rentable para otro producto. Agrosuper ya tiene un foco de contaminación en la comuna, con más de 500 mil cerdos y planteles saturados. Cuando las autoridades aprueban la instalación de otro criadero, es como ponerle la guinda a la torta. Es una falta de respeto”.

 

El lago: nuevas oportunidades

Hacia finales de los noventa, casi en paralelo al momento en que Agrosuper inició sus inversiones en La Estrella, muchas personas comenzaron a comprar propiedades en algunas zonas de la provincia de Cardenal Caro, específicamente en terrenos a orillas del  Lago Rapel, según relató Óscar Anwandter, director de La Corporación de Desarrollo y Protección del Lago Rapel (CODEPRA).

Sector del Lago Rapel que pertenece a la Estrella

Esto generó que con el tiempo el lago se volviera cada vez más solicitado como destino turístico exclusivo y que, tras casi dos décadas, fuera declarado en marzo de este año, como Zona de Interés Turístico (ZOIT): una denominación de la Subsecretaría de Turismo que apunta al fomento y conservación de ciertas localidades particularmente atractivas para los visitantes.

 

Desde la Subsecretaría de Turismo afirman que “de acuerdo al artículo 17 de la nueva Ley de Turismo (2010),  los lugares que fueron declarados como Zonas de Interés Turístico tendrán carácter prioritario para la ejecución de programas y proyectos públicos de fomento al desarrollo de esta actividad”, lo que implicaría que “con la denominación ZOIT se debe apuntar la conservación del medio ambiente en aquellos lugares”, según la Subsecretaría.

Las autoridades regionales también buscan que la actividad turística se potencie en la zona del lago, según sostuvo el Seremi de Medio Ambiente de la Región de O’Higgins, Rodrigo Lagos. “Reconocemos que es una zona de interés turístico por lo que, apoyar y fortalecer esta actividad para que se consolide la oferta y servicios turísticos del sector, es parte de los compromisos del Gobierno Regional”, sostuvo. Sin embargo estas pretensiones no apuntan a coartar el desarrollo agroindustrial del sector, manifestó el secretario.

Por estos días, una de las zonas más concurridas del Lago Rapel es Costa del Sol, una parte de la orilla del embalse que pertenece a La Estrella, cuya presencia ha generado nuevas posibilidades económicas para la comuna.

“El auge del Lago Rapel como destino turístico ha sido muy positivo para nosotros ya que ha generado que muchas familias estrellinas puedan acceder a nuevas y buenas fuentes de trabajo”, afirmó el alcalde.

A este diagnóstico se sumó el ex concejal Beas, quien mencionó que “el turismo es  mucho más limpio que el trabajo con los cerdos y genera una mejor dinámica económica. Los turistas consumen acá y en general circula más dinero en la comuna”.

El Consejero Regional Bernardo Cornejo, aseguró que hoy la actividad en torno al Lago Rapel genera más empleos que las industrias de cerdos, con cerca de 1500 puestos de trabajo, que van desde empleos vinculados a la obra calificada para las construcciones, hasta jardineros, cuidadores, asesoras del hogar, etc.

Sin embargo, el desarrollo turístico de la zona también se ha visto tensionado por los proyectos que actualmente preocupan a La Estrella, en particular con el de la empresa Max Agro. “Si hoy ponemos otra planta de cerdos más y a menos de 6 km del Lago Rapel (lugar donde planea ubicarse el futuro criadero), estamos matando el turismo y el desarrollo económico que ha ganado hasta ahora la zona. ¿Quién va a querer venir a veranear con olor a cerdos?”, reconoció Bernardo Cornejo.

Óscar Anwandter aseguró que como corporación se han preocupado por proteger el medio ambiente en la zona. “Tenemos que trabajar en ver cómo hacemos para que los criaderos existentes minimicen sus efectos contaminantes y, sobretodo, evitar a toda costa que se instalen nuevos actores”, sostuvo.

 

En 2014, cuando el proyecto de Max Agro se aprobó,  las comunidades se movilizaron enérgicamente para mostrarles a las autoridades su descontento con la situación. “Hicimos protestas, nos tomamos carreteras y otros alcaldes también participaron. El consejo del pleno, las organizaciones sociales, todos en contra de que llegaran 100 mil cerdos más a la zona”, agregó el alcalde Fernández, para luego explicar que tras la aprobación del proyecto decidieron llevar el caso a tribunales. “Llegamos hasta las últimas instancias gubernamentales y legales, fuimos hasta la Corte Suprema. Pero lo aprobaron igual. Habían contratado un estudio de abogados especializado y nosotros no teníamos los recursos para hacerles el peso”, dijo el alcalde Fernández.

CODEPRA, encabezada por Óscar Anwandter, también fue partícipe de este proceso. “Cuando se instaló Agrosuper en la cuenca del Lago Rapel, las normativas ambientales en Chile eran muy débiles, las medidas de protección al entorno son muy recientes “, afirmo Anwandter y sostuvo: “Estoy seguro que con la legislación actual el proyecto de Max Agro no habría sido aprobado. Les habrían exigido un análisis profundo de la calidad de terreno, de las napas subterráneas de agua y se habrían dado cuenta que la propuesta es inviable para este lugar”, manifestó.

Durante los últimos años,  el Ministerio de Medio Ambiente se ha preocupado por mejorar las condiciones legales que protegen el entorno y a las comunidades. De ahí que en noviembre anunciaran que se encuentran trabajando en la elaboración de una norma de olores que, según la profesional del departamento de ruido, lumínica y olores del ministerio Daniela Caimanque, “busca proteger la calidad de vida de las personas, mediante una regla que establecerá una cantidad máxima de emisión de olores, la que se espera que comience a funcionar durante el segundo semestre de 2019”.

Una de las zonas más concurridas del lago que se encuentra en la comuna.

Hoy, aunque las obras de Max Agro fueron aprobadas, aún no hay claridad sobre cuando se comenzará a construir. Los habitantes de La Estrella no saben qué sucederá con el proyecto de Max Agro y según Gastón Fernández, la comunidad se va a oponer a toda costa a que se comience a construir la planta.

Nuevas inversiones y tecnología

“Tener de vecino a un criadero de cerdos difícilmente va a ser una condición agradable  porque este es un animal que emite muchos olores”, aseguró la veterinaria Fernanda Peña y afirmó que cada cerdo desecha alrededor de 10 litros de excremento al día, lo cual es una cantidad considerable de molestias, si multiplicamos esta cifra por un número elevado de animales.

Fue justamente por esto, y teniendo en consideración lo sucedido en Freirina, que Agrosuper en 2013 comenzó a investigar e invertir en nuevas tecnologías para mitigar los olores y la presencia de moscas que emana un plantel de porcinos, según explicó el subgerente de medioambiente y sustentabilidad, Martín Landea.

“Para la cuenca del Lago Rapel y el sector de La Estrella, se invirtieron 32 millones de dólares entre 2014 y 2017”, aseguró Landea y agregó: “Y dio resultado. Según nuestros indicadores en 2017 logramos disminuir las molestias en un 94%”.

La tecnología que se utilizó para llegar a este progreso forma parte de un sistema de compostaje donde los desechos del animal son tratados y transformados en abono que se puede utilizar directamente en el suelo y que, en palabras del subgerente de Agrosuper, “no tiene olor”.

Este proceso dura alrededor de 30 días, en que primero se separa la totalidad de los desechos de los cerdos entre materia líquida y sólida. El líquido se lleva a plantas de tratamiento de agua servida, donde es trabajada con químicos que permiten volverla apta para ser reutilizada en la misma industria o para el riego de zonas agrícolas.  El sólido se lleva a una planta de compostaje, donde gracias al uso de los mismos microorganismos que viven en la planta, se desarrollan bacterias que con el tiempo degradan la materia orgánica. Eso genera el olor”, aseguró Landea.

El compost que se produce después sirve de abono.

 

“Este método ha dado grandes resultados respecto a los indicadores que manejamos”, sostuvo Landea y agregó que existe una relación virtuosa entre el costo invertido en tecnología sustentable y la unidad de desechos que se quiere reducir. “Es una fórmula muy efectiva, los olores se redujeron al poco tiempo de haber hecho estas inversiones”, aseguró.

“Nuestro objetivo final es podamos finalmente confinar lo olores y dejarlos dentro de nuestras instalaciones, en nuestro perímetro para no molestar a ningún vecino”, declaró el subgerente de Agrosuper.

Según Óscar Anwandter, las inversiones de Agrosuper  en términos de reducción de olores han dado frutos. “Gracias a todas estas inversiones que ha hecho Agrosuper, los olores se han minimizado, pero no eliminado. Comparado con varios años atrás, hoy tenemos menos malos olores en el lago Rapel”–, dijo.

“Es cierto, algunas veces hay semanas enteras en que no hay olores, pero no es constante. Hay días en que piensas que se acabó y un día llegas, y te pega fuerte el golpe el olor a cerdo”,  reconoció el vecino Alfonso Rivera.

Mientras que otros vecinos que viven más cercanos a la planta, creen que ya se habituaron al olor.

“Con el tiempo nos hemos ido a acostumbrando y ya no percibimos los olores de la misma manera. Por ejemplo, hace unos días una chica que viene de Santiago comenzó a trabajar conmigo acá y me preguntó: ‘Sebastián, ¿siempre es tanto el olor a chancho que hay acá?’  Y pensé, ‘ya no siento nada, me acostumbré’. Ya no los percibía los olores”, aseguró Sebastián Cabezas.

Max Agro, si bien no ha construido aún, también cuenta con un proyecto que aumenta la inversión en tecnología y según el gerente general de la empresa, Pablo Espinosa: “Para Quebrada Honda (el sector de La Estrella donde planean construir) en particular, tenemos prevista una inversión estimada de 36 millones de dólares y usaremos tecnología de punta para que sea un proyecto amigable y sustentable con su entorno”.

Espinosa agregó que el sistema que presenta el proyecto cuenta con la utilización de un proceso de biodigestión, “un tratamiento en que  transforma los purines (desechos de los cerdos) en energía, mediante un proceso, que permite generar gas metano a través de la fermentación de los purines. El gas es usado posteriormente para alimentar una caldera o un generador el que, finalmente, genera electricidad” dijo. Sin embargo, fuentes vinculadas a Agrosuper afirman que la tecnología que propone la empresa es un sistema que hace más de diez años que existe en Chile y que no es una fórmula suficientemente eficaz para eliminar las molestias que generan los criaderos de cerdos.

A pesar de lo propuesto por la empresa, el alcalde Fernández aseguró que la comunidad no lo va a aceptar, “se van tener que buscar otro lugar”, dijo.

Mientras que Óscar Anwandter  también se pronunció muy contrario al proyecto. “Vamos a hacer cualquier cosa para evitar que esto ocurra, no pueden instalarse en una zona turística”, sostuvo el director de CODEPRA.

Pablo Espinosa, sostuvo que, hasta ahora, los estrellinos no han querido dialogar con Max Agro. “La comunidad no ha querido escuchar la propuesta que tiene la empresa, por lo que no hemos podido establecer vínculos con ellos”, mencionó. Aunque no detalló en los ejes que tiene la propuesta de la empresa para la comunidad del sector, ni sus costos, declaró que “Como Max Agro creemos a través del diálogo y la buena voluntad, encontraremos los espacios de acuerdo para llevar adelante este proyecto”.

El paisaje

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En septiembre lo que se vuelve amarillo en el verano es levemente verde.