Pasantías 2012: alumnos trabajando
La misión comenzó, como cada temporada, el 1 de enero. El equipo MPE se repartió por diversas secciones de El Mercurio SAP. Hacemos un breve repaso de algunos trabajos publicados.
Macarena Casanova para Espectáculos:
Lo que no muestran las cámaras del programa más visto del momento
La mala alimentación y la angustia marcan el encierro de quienes viven en el pasado de “Mundos opuestos”, el nuevo reality de Canal 13.
Llevan dos semanas encerrados, y el mal olor, la falta de útiles de aseo, los entrenamientos de Sebastián Keitel y la alimentación rica en carbohidratos y baja en proteínas los tienen agotados. Los participantes de “Mundos opuestos” (Canal 13) que están en el “pasado” tienen problemas con la higiene, dolores estomacales y la moral baja. “Estoy agotadísimo de dormir sobre paja, de comer mal, de no poder lavarme los dientes. Quiero competir y ganar, porque esto es insoportable”, dice Andrés, el hermano menor del ex chico reality Arturo Longton.
El ex “40 o 20″ José Luis Bibbó (Joche), la modelo Nicole Moreno (Luli) y el deportista David Dubó son algunos de los diez participantes que están en el pasado y viven las inclemencias de esa época. “Un reality de esta naturaleza funciona así, con rigurosidad”, dice Juan Pablo Planas, productor general del espacio.
Los participantes negociaron sus contratos por separado, pero, según señalan en la estación, ninguno tiene privilegios, salvo la medicación de quienes lo necesitan y los controles médicos semanales. La comida de cada uno de los grupos llega a Pirque desde Santiago: los del pasado reciben frutas y verduras, que deben cocinar a leña, mientras que los del futuro reciben un menú de chef. El deportista Sebastián Keitel, anfitrión del grupo del pasado, piensa que la alimentación es uno de los principales puntos de desgaste. “Mi grupo come vegetales y carbohidratos, casi nada de proteínas. Hace unos días les llevé pollo y carne, a cambio de que cortaran un tronco. Como trabajaron sólo cuatro, les dejé la mitad”, cuenta el atleta.
El contraste entre el futuro y el pasado también se evidencia en el entrenamiento. Sebastián Keitel los prepara física y moralmente para las competencias: “Mi rol es ser el malo. Les hago las rutinas de ejercicios con implementos que se usarían en la época, como cuerdas. A veces me gustaría abrazar y contener a los que veo más débiles, pero no puedo”. En el futuro, la líder es la modelo y actriz Javiera Acevedo, cuyas actividades están destinadas a la recreación. “En ese grupo el único que pone algo de disciplina es (Francisco) Huaiquipán. En mi lado tengo tres hombres alfa: Joche (Bibbó), David (Dubó) y Andrés (Longton)”, explica Keitel.
En el aseo también reinan las diferencias. Los del pasado no tienen pasta dental, y se limpian con cenizas; tampoco tienen ducha, y se lavan en la piscina del recinto. El baño también es un problema para los participantes: a la letrina tienen que echarle agua para limpiarla, y dos de los integrantes (Longton y la española Wilma González) están con problemas estomacales. Los del futuro, en tanto, tienen un baño inteligente, que calienta el inodoro antes de sentarse.
Tras las cámaras, la producción funciona matemáticamente. En la casa estudio, ubicada en Pirque, hay entre 60 y 70 profesionales en cada turno. “Esta pega es 24/7. Trabajan tres equipos: en la mañana, la tarde y la noche. El equipo vive su propio reality,” explica el productor.
El espacio en que se montó el reality es un centro de recreación que el canal de Luksic arrendó para esta temporada. Lo eligieron porque es un sitio que cuenta con servicios como casino, baños e instalaciones de descanso destinadas a la producción. La casa que habitan los 21 participantes fue construida en un mes por orden del canal: “Acá se hizo una inversión grande, porque estamos apostando a quedarnos aquí. No es una instalación momentánea”, comenta Planas.
Daniela Asenjo para Política:
El PPD acuerda ampliarse hacia las fuerzas de izquierda
Tohá llamó a privilegiar la alianza con el PS y Girardi aclaró que no busca un nuevo referente, pero sí sumar más actores.
El Canelo de Nos, el mismo centro de eventos donde el PPD delineó su primera carta de principios en 1993, fue ayer el epicentro del tercer Consejo Ideológico de la colectividad. En la cita, consejeros de todo el país concordaron en que la fuerza progresista debe ampliar su mirada hacia la izquierda y constituirse en el eje articulador de una coalición más grande.
Previo al encuentro se visibilizaban dos posturas. Carolina Tohá, presidenta del PPD, apuntaba al fortalecimiento con la izquierda, pero sin caer en la radicalización y priorizando los lazos con sus socios del Partido Socialista. Mientras el vicepresidente, Guido Girardi, apostaba por acelerar el camino hacia un nuevo bloque de izquierda, que incluyera a los movimientos que están fuera de la Concertación.
En el transcurso de la cumbre, ambas posiciones se fueron acercando. “Hay muchos interesados en explicitar en que somos de izquierda, yo no tengo duda en eso. Agregarlo puede ser un avance, pero constituiría un error definirnos exclusivamente de esa forma. No hablamos de cualquier izquierda, sino de una izquierda democrática”, dijo Tohá.
Antes de entregar su propuesta al pleno de consejeros, Girardi conversó largamente con la ex ministra. Luego aclaró su planteamiento: “Yo no intento formar un nuevo referente, lo que digo es que los procesos de cambio serán ciudadanos y que nuestro rol como partido ya no es el mismo”.
Desde la Concertación
El ex diputado del partido Antonio Leal, parte de la comisión que preparó las bases teóricas del Congreso Ideológico, enfatizó que la colectividad apuntará a la articulación de una “izquierda progresista” siempre desde el interior de la Concertación, ya que salirse de ese esquema, dijo, sería constituir una “izquierda minoritaria”.
En tanto, el senador Ricardo Lagos Weber afirmó que el PPD debe apostar por la unidad del progresismo de izquierda y que debe hacerlo consolidando la alianza con el PS:
“No se trata de romper con la Democracia Cristiana. Hay que entender que así como la DC se siente con todo el derecho de llegar a un acuerdo con un partido de derecha, por un objetivo compartido que es la modificación del sistema binominal, nosotros tenemos todo el derecho de ampliarnos y crecer hacia la izquierda”, aseguró.
El ex ministro de Michelle Bachelet Sergio Bitar precisó que en el PPD sigue vigente la idea de una gran coalición de centroizquierda, pero no apartada de la Concertación.
“No quiero que por un afán de radicalización mal entendido se pierda nuestra fortaleza, que es la conjunción de sectores sociales y distintas vertientes. Hay que reforzar la articulación con la izquierda y las fuerzas progresistas, sin que eso signifique una ruptura con la DC”.
En el transcurso del consejo, el ex vocero de gobierno de Bachelet, Francisco Vidal, coincidió en que acotar la identidad del PPD a una izquierda democrática concuerda con su base de votación. Sin embargo, precisó que lo más importante es dar pie a un conjunto de propuestas programáticas que pide la militancia y que entran en contradicción con la corriente económica liberal del partido. Entre ellas, fortalecer el rol del Estado y avanzar hacia reformas sustantivas en materias tributarias, laborales y políticas.
Entre los acuerdos tomados en la noche, se pidió pasar a una marcada preocupación por lo parlamentario a priorizar el mundo municipal. Al cierre de esta edición, proseguía el debate de otras materias. En paralelo, el senador Jaime Quintana anunció que competirá para presidir la mesa del PPD en las elecciones del 6 mayo. Algunos sectores alentaban a Lagos Weber a tomar una opción similar.
Jimmy Gavilán Y. para revista VD:

Santiago de selección
Enriquecido por distintos especialistas y con fotos inéditas, el libro “Santiago de Chile: catorce mil años” fue premiado por la Fundación Futuro por redescubrir y revalorar la ciudad. La cartografía del texto, desde la voz de sus propios editores.
Fotografías: gentileza Museo Precolombino Retrato, Sergio López
Las hermanas son dos. Sólo dos. Tienen una diferencia de once años y son únicas. La mayor, marcada por el ímpetu cívico; la menor, por el religioso. En el corazón de cada una: un cañón fundido en cobre del capitán armero Alonso Meléndez. Una es de 1671 y la otra de 1682, son pilas de agua y su registro histórico le dio forma a la portada del libro “Santiago de Chile: catorce mil años”.
El metal trabajado inspiró al equipo liderado por el abogado y arqueólogo Carlos Aldunate del Solar y al arquitecto Hernán Rodríguez Villegas, quienes editaron el libro que acaba de ser distinguido por la Fundación Futuro con el Premio Ciudad. “Es un aporte para conocer mejor Santiago, es extraordinario”, enfatiza Magdalena Piñera, directora ejecutiva de la entidad.
Para Rodríguez, director del Museo Andino, estos libros ayudan a las personas a pertenecer a su ciudad. A valorarla y a vivirla de mejor manera. “Santiago necesita que la quieran, que tengamos una mirada global y que si hay un proyecto medio loco, que los vecinos digan: ¡Esperen!, esto nos pertenece a todos, es antiguo, quizás nos aporta tranquilidad, espacio o verde”, y agrega que en Chile hay muy poca cultura urbana, ya que las personas están al margen de las grandes decisiones.
En una de las fuentes se bebía agua a diario. Estaba ubicada en la Plaza de Armas y abastecía a las personas. Actualmente, decora el Palacio de la Moneda. Mientras tanto, la pila de 1682 está en la plaza de Zapallar; fue trasladada desde el monasterio de Santa Clara la Antigua de Santiago. Volver a reunirlas sería inédito. Verlas juntas en esta publicación, un triunfo.
Cuando Aldunate tuvo que pensar editorialmente no pudo olvidar que Santiago es un espacio golpeado por terremotos, por crecidas de ríos e incendios; una ciudad que estuvo en conflicto indígena por 200 años. Con Rodríguez no recuerdan una gran discusión por uno u otro tema. Hoy, aseguran que la sensibilidad sobre el patrimonio está cambiando, que está creciendo el interés por todo lo que hace sentido, lo que dialoga con lo personal.
“Este desafío fue muy grande -señala Aldunate- porque no había ningún libro que le hiciera honor a la ciudad ni a su historia, ningún recuento icnográfico”.
El texto fue editado en 2010, es una publicación del Museo Chileno de Arte Precolombino y tardó más de dos años en confeccionarse. “Para el museo es importante marcar que la prehistoria chilena continúa en el ADN, en nuestro cuerpo, en los cerros y en la toponimia. Por eso el trabajo es desde los orígenes del hombre en estas tierras”, explica Aldunate, quien también es director de este museo.
El prólogo es del obispo Gabriel Guarda, hay un escrito de Cristián Warnken y la asistencia técnica es de Benjamín Lira. Las páginas del libros permean multidisciplinariedad. “Cuando se presentó el tema de Santiago, todos recordamos las imágenes que nos servían; hubo cientos y muchas quedaron fuera”, dice Rodríguez y asegura que el libro tiene una propuesta visual independiente porque sólo con mirar las fotos, la ciudad de Santiago se entiende.
“No se valora lo que no se conoce. En la medida en que conoces algo, lo quieres. Si sabes más, te hace más sentido. Si te haces partícipe, estás en la historia”, sostiene Rodríguez, quien si bien valora el premio reconoce que preferiría poder hacer una versión más económica del libro para que así pudiera llegar a más personas.
Es enero de 2012. Ya nadie busca agua en la fuente de la Plaza de Armas. Ahora, el agua es potable y las vertientes subterráneas no suben hacia la superficie, no traspasan el cemento. Bajo la Plaza Cívica y dentro de la Cápsula Bicentenario, la camiseta de Gary Medel, las estampillas de Correos de Chile, un billete de 20 mil pesos, el audio de los mineros, mensajes en quechua, en mapudungún y “Santiago de Chile: catorce mil años”. El patrimonio nacional proyectado hacia cien años más.
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